Mis primeros 90 días | Semana 1

Mis primeros 90 días | Semana 1

Mis primeros 90 días en un nuevo trabajo

Antes de querer generar impacto, primero hay que entender

Empezar un nuevo trabajo tiene algo particular: quieres aprender rápido, conocer a todos, entender cómo funciona el negocio y, casi inevitablemente, empezar a encontrar dónde puedes aportar.

Al menos a mí me pasa.

Soy una persona bastante acelerada y energética. Me gusta entender, involucrarme, proponer y sentir que tengo cierto control sobre lo que está pasando. Así que esta primera semana tuve que repetirme varias veces algo bastante sencillo:

“Tranquila. Es tu primera semana.”

Adaptarse también es una habilidad profesional

Una de las cosas que más me hizo pensar estos días fue ver cómo reaccionamos de manera tan distinta frente al cambio.

Hay personas que se adaptan rápidamente. Otras necesitan mucho más tiempo.

Y mientras pensaba en eso, me acordé de mis papás.

Ambos trabajaron después de los 70 años en empresas grandes que atravesaron enormes transformaciones. Cuando llegó la pandemia tuvieron que pasar, prácticamente de un día para otro, de una forma de trabajo completamente presencial a reuniones virtuales y herramientas digitales que nunca habían utilizado.

Muchas veces me pedían ayuda para entender cómo funcionaban.

Pero había algo que siempre me llamó la atención: podían no saber hacerlo todavía, pero no se quedaban peleando contra el cambio.

Su actitud era básicamente:

“Esta es la nueva forma. Hay que aprender.”

Y esta semana volví a pensar en eso.

Los cambios probablemente nunca van a dejar de costarnos. Lo que sí podemos decidir es cómo los enfrentamos.

Liderar un equipo que todavía estoy conociendo

También estoy entrando a una dinámica distinta.

Hoy conviven dentro del mismo equipo perfiles de negocio y tecnología, algo que hace algunos años podía parecer poco habitual y que hoy es parte natural de muchas organizaciones.

En mi caso, además, gran parte del equipo trabaja de manera remota y muchos tienen perfiles tecnológicos.

Y ahí apareció uno de mis primeros retos de liderazgo.

Mi estilo de liderazgo siempre ha sido bastante cercano. Me gusta conversar, conocer a las personas y aprovechar esos espacios que ocurren naturalmente cuando coincides físicamente con tu equipo.

Pero ¿cómo construyes esa cercanía con alguien que quizás nunca va a sentarse a tu lado en una oficina?

Todavía no tengo la respuesta completa.

Y justamente creo que esa es parte de estos 90 días: no pretender tener todas las respuestas desde el inicio.

Por ahora estoy empezando por lo más básico: aprovechar los momentos en los que sí coincido con las personas, generar conversaciones más allá de la agenda y crear espacios para conocernos. Esta semana, por ejemplo, ya separé un café y un almuerzo con dos personas del equipo que sí van presencialmente.

Antes de retar, tengo que entender

Mi nuevo rol tiene un componente importante de transformación digital de productos crediticios para empresas.

Eso significa entrar a reuniones donde muchas de las personas llevan tiempo entendiendo sistemas, arquitecturas, dependencias, cores, bloqueos y decisiones técnicas que para ellos ya forman parte del día a día.

Tengo experiencia previa trabajando en este tipo de entornos, pero eso no significa que conozca esta realidad particular.

Y aquí aparece otro aprendizaje que quiero recordarme durante estas primeras semanas:

para poder retar algo, primero tengo que entenderlo.

Porque entender la parte técnica no es solamente aprender cómo funciona un sistema.

Es lo que después me permitirá hacer mejores preguntas, romper dependencias, conectar negocio y tecnología, construir puentes y generar valor dentro del equipo y en la organización.

Hace cinco años probablemente habría intentado demostrar más

Quizás este fue uno de los cambios que más pude identificar en mí durante esta primera semana.

Hace algunos años probablemente habría entrado preocupada por demostrar rápidamente cuánto sabía.

Hoy estoy entrando de otra manera.

Obviamente quiero aprender el negocio. Quiero entenderlo profundamente y sé que llegará el momento de proponer y cuestionar.

Pero esta vez no quiero que mi primera preocupación sea demostrar.

Quiero que conozcan a Melissa.

Cuando me presenté frente al equipo dediqué varios minutos a contar quién soy, qué me gusta, qué hago fuera del trabajo y parte de mi vida personal.

Puede parecer algo pequeño, pero para mí representa bastante.

Porque también es una forma distinta de entender el liderazgo: antes de pedirle a alguien que confíe en cómo lideras, probablemente tiene que empezar por conocerte.

Mi palabra de la semana: paciencia

Tengo muchas ganas de entender, de participar, de aportar, de comenzar a mover cosas.

Y justamente por eso creo que mi principal trabajo esta primera semana ha sido contener esa urgencia.

No necesito demostrar mi impacto en cinco días.

Necesito observar, escuchar, preguntar, conocer a las personas.

Entender cómo funcionan las cosas antes de decidir cuáles deberían funcionar diferente.

Y probablemente ese sea mi principal aprendizaje de la Semana 1 de estos primeros 90 días:

cuando llegas a un nuevo lugar, generar valor no siempre significa empezar haciendo. A veces significa darte el tiempo suficiente para entender.

Les dejo una foto de mi primer día:



Nos vemos en la Semana 2!!

Meli

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